Amoraga prepara una nueva novela sobre héroes corrientes en dramas cotidianos

La escritora Carmen Amoraga, última ganadora del Premio Nadal, tiene ya en la cabeza su próxima novela, en la que volverá a hablar de “heroicidades de personas corrientes” en “dramas” de la vida diaria.

Según dice, como persona le interesa la historia de un bombero que se encuentra con un incendio cuando camina por la calle y salva a todos los ocupantes del edificio, pero como escritora le interesan “los héroes anónimos” que se enfrentan a “dramas corrientes”, a “tragedias de andar por casa”, y se sobreponen a ellas.

Eso es lo que volverá a hacer en la novela que ya tiene en la cabeza, en la que hablará de una mujer madura que no tiene la vida que cree que debería haber tenido.

La idea se la inspiró una vecina cuando paseaba su perro, tal como ha explicado la autora de “La vida era eso”, en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP), donde interviene hoy en los Martes Literarios.

Pensando sobre la soledad de esta mujer, la escritora empezó a imaginarse cómo era su vida y qué vida le habría gustado tener.

El resultado es una novela, que no ha empezado aún a escribir, en la que habrá prostitución, trata de blancas, gente que ayuda a otros cuando menos se lo esperan, y personajes que, ayudando a otros, acaban ayudándose a sí mismos.

A la autora valenciana le gusta que la realidad, como la de esta vecina, le “presente” las novelas que va a escribir.

Pero también le influye la interacción con los lectores en las redes sociales, una herramienta que le permite saber “desde el minuto uno” qué opinan de su trabajo y le da el “tono” para el siguiente, aunque matiza, eso no significa escribir “a la carta”.

Para Amoraga, “la esencia de la literatura es contar cosas y dejar que te cuenten cosas para sentirte mejor”. “Lo que nos diferencia de otros mamíferos es la capacidad de contar”, sostiene la autora de “El tiempo mientras tanto”.

Además, piensa que la literatura ayuda “a evadirse, a aprender, a viajar”. Y dice que hay estudios que demuestran que leer aumenta la empatía. “Leer nos hace mejores personas”, ha sentenciado.

No obstante, considera un “error” que su última novela se catalogue como “literatura de autoayuda”, y dice que tampoco es una novela negra porque haya una muerte.

Con “La vida era eso” ha conseguido el Premio Nadal de este año -antes fue finalista con “Algo tan parecido al amor”-, un galardón que le entregó Ana María Matute, una mujer que, en su opinión, ha dejado una “huella imborrable” en todos los lectores y las personas que aman la fantasía, pero también en todas las escritoras, que le deben el serlo.

La autora, que rechaza la “autoedición”, lo mismo que la “automedicación”, asegura estar en su “mejor año”.

En cambio, reconoce que la literatura, en general, no atraviesa un buen momento y señala que hay visiones “apocalípticas” que advierten de que en menos de cinco años el mundo editorial “se puede acabar” si no se aprueban leyes adecuadas para proteger el sector y el trabajo de los creadores.

Amoraga, que es licenciada en Ciencias de la Información, también ha lamentado la situación del periodismo porque, a su juicio, se ha utilizado la crisis como “pretexto” para reducir plantillas en perjuicio de la calidad.

La autora ha criticado que se recorte en educación o sanidad, pero también en información, porque “una sociedad mal informada es una sociedad desinformada y mucho más fácil” de engañar.

Ha censurado también que en su comunidad se les haya “arrebatado” la televisión pública, porque, aunque estuviera “manipulada” y no la viera “nadie”, “una cosa que es que no la veas y otra que te la roben”, ha concluido.

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